lunes, 7 de mayo de 2012

Las Sanjuaneras 1976: algo más que unas fiestas


Treinta y tantos años después  todavía son recordadas por muchos estas fiestas Sanjuaneras de Arucas, que por calidad y esplendor, cantidad y amplitud de actos, motivaron un alto nivel de participación popular en las mismas. Y así fue reconocido, tanto entonces como después, recibiendo los mejores comentarios y elogios de muchas personas que lo han refrendado.

Puertas adentro, en el corazón de las mismas habitaban muchos sufrimientos, esfuerzos, y circunstancias que fueron superados por la voluntad que animó a ese extenso y variado grupo de personas que conformaron la Comisión Organizadora de Festejos, que abierta a los vecinos no incluía ningún concejal municipal conforme al acuerdo previo. Tuvimos que guardar también muchos silencios para no perjudicar los festejos.

De alguna forma estas fiestas fueron en sí mismas un ensayo sociológico de los escasos que habían acontecido en nuestra ciudad, comportando todo un hito en los tiempos que corrían, y que merecen ser contados. Me atrevo a hacerlo desde mi amplia perspectiva, pues concurre en mí el orgullo y satisfacción de haber sido el catalizador de los irrenunciables ánimos de cada uno de los integrantes de ese grupo de jóvenes de entonces, que representando a nuestra generación quisimos demostrar con nuestro buen hacer que existían otras formas de convivencia y de conciliación para apasionar a su pueblo, convirtiendo un programa de festejos en el mejor y más perfecto vehículo trasmisor de cultura sin fronteras.

LOS TIEMPOS QUE CORRÍAN
En el mes de junio de 1975 tomaba posesión el nuevo alcalde de la ciudad Manuel F. Pérez y Pérez; Manolo, como le conocíamos todos los de nuestra generación. Con nuestros escasos 27 años de vida, él había accedido a la alcaldía en el final de la Dictadura Franquista. Mi personal salutación « A un joven de España » publicada el día de San Juan del mismo año en el Eco de Canarias, quería refrescar y recordar al amigo de la infancia distintas demandas sociales del municipio de todos conocidas, y le animaba a su resolución.

Su nombramiento, un tanto sorpresivo para aquellos que ya se creían con el bastón de mando, daba crédito a su incipiente expectativa cuando años antes había amenazado al anterior alcalde con « la reconstrucción piedra a piedra del viejo Parque de San Sebastián », popularmente conocido como de los gansos por la desocupación de sus moradores habituales. Había sido demolido para construir la fuente de Doramas en lo que hoy conocemos por Plaza de la Constitución, fuente ya trasladada al Lomo de Arucas.

Paradojas de la historia, una actuación dictatorial que borraba señas de identidad histórica y talaba laureles centenarios, dará paso a una plaza hoy llamada de La Constitución, carta magna que deslegitima estos usos antidemocráticos.

Un día de ese verano, coincidimos en la Playa de San Andrés y, sin saber cómo, posiblemente hablando de las recientes fiestas de San Juan, recordábamos aquellos años de chiquillos cuando en el Parque de San Juan competíamos con nuestras tricicletas, o de cuando ya diecisieteañeros, pretendíamos a las que serían nuestras respectivas mujeres también amigas de la infancia, nos atrevimos a construir carrozas para participar en la Batalla de Flores. El primer año, con una escena de cacería, con la mala fortuna que nos saquearon el conejo que asábamos durante la exhibición con tanto confetis. Otro, ya fueron dos carrozas, una alegoría del rodaje de una película del Quijote y Sancho Panza, y la otra de una Góndola veneciana.

Entre estos añorados recuerdos infantiles y juveniles en torno a nuestras fiestas patronales, hablamos de lo que debiera contener un programa de festejos, para que con su gran poder de convocatoria fuera aprovechado para sacar la cultura a la calle, o para traer algunas de sus manifestaciones escasamente conocidas aquí. También de las posibilidades que podrían deparar las mismas como promoción social y turística, y como no, para la implantación de algunas actividades artesanas que posibilitaran de alguna forma que Arucas dejara de ser una simple parada de las guaguas turísticas para ver nuestra catedral. Apostábamos por otra forma de organizar unos festejos.

En noviembre de ese año moría Francisco Franco después de una larga y sostenida agonía, y en el horizonte con cierto temor se vislumbraba un nuevo futuro sin el Cara al Sol, y ya se debatía entre la reforma o la ruptura. En cualquier caso se presuponía que cualquiera que fuera la opción elegida, el color rojo dejaría de conocerse como encarnado, acabando así con la fobia. Nunca hubieran imaginado que la selección nacional de futbol sería conocida como La roja.

EL PRIMER PASO DE LAS SANJUANERAS
Posiblemente influyó en nosotros esta situación cambiante, que podría abrir la puerta a una nueva manera de entender de los festejos de un pueblo, tal como ya lo habíamos comentado. Sin más pausa, en diciembre de 1975 le presenté al amigo y alcalde un amplio borrador de lo que podrían ser las próximas fiestas. En el mismo ya se decía:

Quienes este año reciban de la ciudad la tarea de construir sus fiestas mayores, deberán tener sobre su ánimo la clara conciencia de que sepan conjugar en el programa, todo aquello que complazca a los aruquenses que estamos, niños, jóvenes y adultos, y a los forasteros que nos visiten. Arucas debe ser la anfitriona amable de parientes, amigos y forasteros. De su visita se beneficiarán directamente sus ciudadanos.

Detallaba a continuación una serie de actos, de relativo bajo coste, pues ya apuntaba ...Sé de los márgenes económicos en que se desenvuelve el Ayuntamiento.... Era de dominio público que las arcas municipales habían quedado vacías después de años gastados en flores y faroles para que nos conocieran por la ciudad de la luz y de las flores, en parte reminiscencia de la prosa y poema de Federico Carranza en la Voz del Norte de 22 de noviembre de 1931, aún cuando las carencias sociales fueran muchas.

La gran mayoría de los actos incluidos en dicho borrador aparecerían después en el definitivo programa de festejos, y para ello la primera decisión era la constitución de una Comisión abierta a los vecinos, en la que deliberadamente no participarían Concejales de la Corporación, y esta exigencia no obedecía al perfil político o social que éstos pudieran tener. Respondía exclusivamente a la necesidad de evitar el rechazo social a la participación en la misma de personas que representaban un cambio generacional y otra forma de entender las cosas.

EL SEGUNDO PASO: LA COMISIÓN ORGANIZADORA DE FESTEJOS
Con la entrada del nuevo año, sin que pueda precisar exactamente cuándo, en el mes de marzo ya nos estábamos reuniendo en la Casa de Gourié. A la primera reunión comparecieron aproximadamente entre quince y veinte personas, prácticamente todos veinteañeros, unos con más años y otros con menos, unos con unas aficiones políticas y algunos con otras que aún no estaban permitidas, pero todos con la voluntad de colaborar. Recuerdo que una de las primeras frases que dije, fue aquella de « Les pido dejen fuera las banderas ».
 
Acertada que fue la misma y bien acogida por todos, se relajaron las composturas formales, comencé por comentar las normas no escritas de cómo nos organizábamos, y tras leer el borrador redactado, se dio paso a un auténtico vendaval de ideas.

De alguna forma, todos habíamos estado esperando, sin saberlo, un gesto, una señal, para ponernos en marcha en favor de unos auténticos festejos para Arucas. Es difícil, muy difícil, recordar ahora a todos los que participaron. Me atrevo a dar una serie de nombres con la certeza de que faltan muchos: mis hermanos Pepe Luciano y Javier, y, los también hermanos Jorge y Ricardo González, los tres Pedro, Almeida, Ferreras y Hernández, Luis Carlos Falcón, Tomás Pérez, Juan Caballero, Rafael Cabrera, Santiago Santana, ..... y lo que si tengo claro, es que éstos además sumaron a muchos más que progresivamente fueron incorporándose, si bien a unos muy pocos de los que fueron a la primera reunión, no volvimos a verlos. Posiblemente alguno de ellos recuerde el nombre de todos los que participaron.

La incorporación voluntaria de otros iba permitiendo que un grupo se encargara de los actos deportivos, otro de los culturales, otro de los infantiles, otro de la romería, otro de las carrozas y de las murgas, etc., pero todos hacían por todos los actos.

Celebrábamos reuniones periódicas y en un gran calendario que teníamos fijado en la pared, íbamos confirmando los actos, los actuantes, los invitados, las fechas, las horas, etc. Avanzábamos con decisión en la configuración del programa definitivo.

Disponíamos de la Casa de Gourié, y más adelante, de la conocida como Casa de la Falange en la calle de León y Castillo número 14, y casualmente, alguna triste sorpresa nos depararon. En la primera habían amontonado muchas cajas con papeles de los archivos municipales, y entre ellos alguien encontró un expediente sancionador a un cabo de la policía local por «... no haber realizado el saludo marcial a la señorita María ...» (Sic), conocida falangista, por más señas, soltera de vestir santos.

En el otro edificio nos tropezamos, y utilizo este verbo porque nadie los buscó, con los archivos de la Falange, donde estaban fichados muchos aruquenses, con  anotaciones sobre sus afinidades y debilidades, por no llamarlo de otra forma. Daban crédito a las historias de los sótanos de la postguerra que contaba maestro Tomás Quintana cuando pintaba la casa de mis padres. Eran los tristes y lamentables recuerdos de una vieja historia para nosotros. Pedimos que los retiraran de allí y así se hizo. No queríamos tener nada que enturbiara la normal convivencia y el respeto que allí se había alcanzado.

FABRICAR DINERO CON LA RIFA DEL ARCO
Conocíamos que los recursos económicos que disponía el Ayuntamiento tenían sus límites, mayormente la compleja burocracia, lo que impedía disponer de pequeños fondos para hacer frente a los pagos inaplazables, y hubo que inventarse algún sistema que agilizara esta necesidad apremiante.

Aunque pudiéramos disponer de la recaudación que aportaba la venta de números o boletos para la Rifa del Arco como expectativa válida, teníamos claro que aunque todos nos pusiéramos a vender números, faltaban meses para la fiesta y era difícil convencer,  pero surgió una gran idea que además aportaba ventajas participativas.

Y así, cuando alguna asociación de vecinos o similar iba a colaborar en alguno de los actos y nos pedía alguna aportación económica, se nos ocurrió entregarle una cantidad equivalente en números del Arco, para que los vendieran y con el valor de lo vendido hacer frente a los gastos que tenían. Sin quererlo, habíamos inventado algo así como la Fábrica de la Moneda, y por ello se encargó la nada despreciable cifra de cien mil boletos del Arco en las primeras tiradas.

Paralelamente, la labor de venta de los boletos por parte de la asociación tenía el efecto multiplicador sobre la participación ciudadana en las próximas fiestas. Con ésta fórmula llegamos a la venta de 35.740 boletos para el Arco, con igual contravalor en pesetas.

Pero también los boletos del Arco fueron utilizados como entradas para las Verbenas Sanjuaneras que se programaron, de tal forma que quien quisiera acceder al recinto de la Plaza de San Juan donde se celebraban, tenía que adquirir como mínimo diez boletos del Arco, es decir, diez pesetas.

El tradicional Arco se componía de racimos de plátanos y una becerra donados por agricultores aruquenses, siendo sorteado terminadas las fiestas el 12 de julio y recayendo el premio en el número 77.699 que fue comunicado en los periódicos de la provincia.

EL ESCENARIO EN LA CALLE
Como partíamos con la clara idea de sacar la cultura a la calle, con lo que evitábamos el mayor coste de alquiler de una sala cinematográfica durante muchos días y lograríamos un mayor aforo de público, desde el primer momento nos propusimos construir en el Parque de San Juan una caja escénica, que instalaríamos sobre una plataforma del Cabildo. Como sabíamos que esta plataforma se la prestaba a todos los ayuntamientos, siguiendo el orden de petición, la pedimos desde abril hasta julio, y con esta anticipación dispusimos de ella y de las sillas sin mayores problemas y competencias.

La caja escénica se fabricó in situ con 34 cuadradillos de hierro de ocho metros y 60 paneles fenólicos resistentes al agua de lluvia, pues ya sabíamos que por San Juan, siempre nos acompañan. Costó en materiales 72.315 pesetas y la mano de obra ascendió a 15.000 pesetas. Al Teatro Pérez Galdós le pedimos prestada una gran moqueta que cubrió todo el piso de la plataforma. Los dos o tres micros y los cuatro altavoces de pera, era a lo más que podíamos aspirar en aquellos tiempos.

Hoy cuando vemos tanto atrezo de cajas escénicas, con una compleja instalación de torres de sonido y luminotecnia, con mezcladores y efectos especiales, una multitud de micros de pie e inalámbricos, sorprende ver cuánto hemos avanzado en tan escaso tiempo.

Con estos mimbres que disponíamos entonces, tuvimos en el lugar la escenificación de una obra por la compañía titular del Teatro Pérez Galdós, el concierto de guitarra clásica de Luis Gualter, la elección de la Reina de las Fiestas, el homenaje a nuestro maestro Antonio Herrera, director de nuestra banda a quien debemos la música del San Juanito, con letra de Juan del Rio Ayala, que cantaron y popularizaron Los Sabandeños, quienes también cantaron aquí en la noche de San Juan, actuación no incluida en el programa por no tenerse la seguridad de su desplazamiento. Fue una sorpresa por la gestión personal del alcalde.

Además, el estreno de la versión rock de La cantata del Mencey loco por el grupo United, el recital de los folkloristas del altiplano Los Chacai - Manta, la escenificación de una obra del Ingmar Bergman por el grupo de teatro Magesol, el teatro infantil del colegio Isabel La Católica, y el ballet contemporáneo de Gelu Barbu con una coreografía sobre la adaptación musical de Teddy Bautista llamada Ciclos sobre Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi. Pero también, cómo no, fue el escenario necesario para la realización de muchos actos infantiles y verbenas.

Pero no fue un lugar en exclusivo, pues se realizaron también otros actos culturales tanto en el Salón de la Heredad como en la Casa de la Cultura, realizándose en la primera el concierto de la Rondalla de la Universidad Laboral, y en la segunda varias conferencias, una exposición de Papel Recortado y el Festival de Cine Amateur.

EL PROGRAMA EDITADO
Desde el primer momento tenía claro que tendría que ser un mixto, entre revista y programa. Que fuera atractivo para el ciudadano y que le convenciera para acudir a todos los actos programados y participar en aquellos que le interesara.

El término de SANJUANERAS utilizado como denominación para las fiestas patronales lo rescaté de dos viejos artículos Arucas, prólogo a sus fiestas patronales (II y III) del cronista oficial Juan Zamora Sánchez publicados en Diario de Las Palmas el 6 y 13 de junio de 1961, quien acababa el segundo de los artículos referidos al s. XIX diciendo « Así eran las fiestas sanjuaneras de Arucas, a través del tiempo no han perdido el sabor canario y constituyen un marco adecuado donde recobra la vida todo lo típico y tradicional ». El término se siguió utilizando hasta el año 1990 en que cayó de nuevo en el olvido.

Como era responsable de publicidad de un entidad financiera, me fue fácil conseguir que su servicio de reprografía realizara gratuitamente las selecciones de color de portada, contraportada e interiores, eligiéndose para ello distintas fotografías alusivas a festejos y de lugares reconocibles del municipio.

Iniciábamos con un editorial, con el que transmitíamos cómo y porqué de todo aquello que habíamos preparado. Se decía:

« Arucas será una vez más la anfitriona amable de parientes, amigos y forasteros que acudirán al conjuro de sus mil flores. Quienes este año hemos recibido de la ciudad la tarea de construir sus fiestas mayores, hemos tenido sobre nuestro ánimo la clara conciencia de intentar conjugar en el programa, todo aquello que complazca a los aruquenses que estamos, niños, jóvenes y adultos, y a los forasteros que nos visiten, para que gocen de la intimidad amable de su propio hogar." Y concluíamos « En pocas palabras, creemos que amores son también buenas razones, y este amor a nuestra tierra es el que nos empuja ».

En el apartado que considerábamos revista, se incluían distintos artículos de interés cultural, económico, estratégico, etnográfico e histórico, o simplemente de entretenimiento, con firmas de reconocido prestigio.

Las páginas centrales eran ocupadas por el programa propiamente dicho, en el que la redacción rompía los moldes de anteriores programas, al objeto de informar del contenido concreto de cada acto. Se excluyeron del mismo algunos actos que no estaban aún confirmados en las fechas, aún cuando luego se realizaron. Pretendimos con esta decisión transmitir la seguridad y seriedad del largo programa, que sólo se rompería por inclemencias del tiempo.

EL VOLCÁN DE SAN JUAN QUE NO ENTRÓ EN ERUPCIÓN
Considerado inicialmente uno de los grandes números estrella del borrador del programa se había pensado que en la noche de San Juan, el 23 de junio, se simulara una erupción volcánica en el marco de la Montaña de Arucas que concluyera con una exhibición pirotécnica.

El argumento esgrimido en el borrador decía que:

« En todos los festejos de gran poder de atracción siempre existe un acto que destaca por su originalidad y tradición. Aunque en éste no exista, su realización podría ser el principio tradicional. A título orientativo te recuerdo que las fiestas son famosas en Agaete por el entierro de la sardina o la rama, en Teror por la ofrenda, en San Nicolás por el baño en el charco, en Jinámar por la caña dulce, etc. ».

A través de la productora de cine que conocía, contacté con Antonio Molina Biedma, ingeniero de Efectos Especiales Cinematográficos, que después de desplazarse a Arucas y conocer el lugar, nos hizo una descripción de como se lograría a través de una maquinaria de fabricación propia que lanzaría al aire combustible que luego prendería fuego, con una serie de rampas que simularían la lava, maquinaria e instalaciones que quedarían para años sucesivos.

Aún cuando era elevado el presupuesto que nos hizo el 3 de mayo de de 686.028 pesetas, incluido el desplazamiento y estancia de todo su equipo de seis personas, se desistió de la idea por razones de seguridad. No se ponía en duda la seguridad de la instalación, sino el hecho de que el acto se realizaría con el apagón general del alumbrado público, acompañado de la emisión de sonidos simulados de una erupción por la megafonía en el casco de la ciudad.

Eran tiempos en los que los equipos de Protección Civil no existían, y se temía que la información previa dando cuenta de que se trataba de una simulación no llegara a todos los residentes, de donde podría cundir el pánico en algunas personas. Quiero recordar que quien apuntó de los posibles infartos que pudiera causar la simulación fue Pedro Almeida. Con las precauciones que ahora se tienen, fue acertada la decisión.

LA FERIA-EXPOSICIÓN REGIONAL DE ARTESANÍA TRAS EL INTENTO DE CREACIÓN DE UN PUEBLO CANARIO PERMANENTE
La idea por la que surgió lo que se llamó Canartesan tenía la pretensión de consolidar en Arucas un espacio permanente dedicado a la artesanía y así se decía

« Como comprenderán no es un acto para un año, sino para muchos, y si las cosas marchan su tiempo de apertura podría ampliarse a la época invernal para que coincidiera con la temporada alta de turismo. No se trata de montar unos expositores, sino también puestos de confección y venta ».

Dado el proyecto permanente se creó una comisión específica en la que comparecían personas de prestigio que aportaban sus conocimientos, como eran: José Antonio Alemán, Santiago Betancor Brito, Antonio Cardona Sosa, Fernando Díaz Cutillas y Jaime Sáenz Peñate, haciendo éste último de anfitrión para que nos reuniéramos en su casa de Arucas.

Desde las primeras reuniones se fijaron los objetivos fundamentales, que no eran otros que:

A) PROMOCIÓN.- De la artesanía como objeto de decoración en hogares privados y locales públicos.
B) COMERCIALlZACIÓN.- Entendiéndose que el intercambio de fórmulas de actuación entre los diferentes artesanos que concurran, contribuya a una definición de criterios, precios y medidas protectoras, al tiempo que puedan vender las mercancías expuestas.
C) PROTECCIÓN.- Considerando que el dar a conocer sus fases de elaboración estimula a las nuevas generaciones a la continuidad de este arte popular tan nuestro y facilita la transmisión de saberes entre los propios concurrentes.

Tras el contacto con el entonces Director del Patronato de Turismo de la Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas, Antonio Cruz Caballero con el que tenía muy buena relación, éste acordó el 28 de Abril que financiaría la estancia y el desplazamiento de siete artesanos de las otras islas.

Después de reunirnos con todos los artesanos grancanarios, labor compleja ya que aún no se encontraban censados ni asociados, solo faltaba disponer de los stand para todos los participantes, para lo cual convenimos con la Asociación de Libreros de Las Palmas traer todas sus casetas de la Feria del Libro, destinando la mitad a la artesanía y la otra mitad a los libreros.

Su inauguración se estableció para el jueves 17 de junio, coincidiendo con que era la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, pero ya el día anterior tuvimos la primera anécdota. Cuando recibimos a la artesana de tejidos de trapera y lana de El Hierro doña Claudina García, nacida en La Sabinosa y ahijada de Doña Valentina como ella con orgullo pregonaba, quien acompañada de su marido -porque no viajaba sola como mandaban las leyes franquistas- nos confesó que era la primera vez que salía de su isla, y que les daba miedo quedarse en un hotel de Las Palmas «... por la gran cantidad de coches y ruidos para ellos que siempre estaban en la montaña entre cabras y ovejas...». Al final le buscamos alojamiento en la pensión de Pepe López en Arucas. Entrañable matrimonio de avanzada edad que ocupó muchos páginas en la prensa local.

Llegado el día 17, aunque todos madrugamos, cuando por una lado del parque se hacía la inauguración oficial con el Presidente del Cabildo Lorenzo Olarte, entre discurso y discurso, en el otro lado, corriendo rematábamos los stand de los otros artesanos que habían llegado de las otras islas la noche anterior.

Terminado el acto de inauguración, los de siempre, los políticos, se fueron a un Vino de Honor, y nosotros lo celebramos con los artesanos allí mismo, montando  un auténtico tenderete entre las casetas, pues eran ellos quienes se lo merecían.

El Canartesan tuvo una sobresaliente afluencia de público de toda la isla durante los doce días que duró, y los artesanos vendieron todo lo que traían y hacían, y,  muchas fueron las páginas que ocupó en la prensa local.

Si bien su objetivo último no se llegó a alcanzar pues el ayuntamiento no terminaba de adquirir la finca contigua al parque, el antiguo Cercado de San Sebastián, donde debería construirse un Pueblo Canario en el que se instalarían distintos artesanos y agro ganaderos para ofrecer sus productos al turismo, el Cabildo hizo suyo el proyecto para crear Patronatos y Escuelas de Artesanía esbozado por Sixto Fernández del Castillo, delegado de la Empresa Nacional de Artesanía, quien nos prestó una gran colaboración en esta feria-exposición.

En años siguientes, la Feria fue organizada por el Cabildo en el Parque de San Telmo de Las Palmas, y a partir de la misma surgió la asociación de donde nacería luego la FEDAC. Fue una oportunidad perdida por Arucas.

EL DÍA DE LAS TRADICIONES: ROMERÍA, OFRENDA Y FIESTA DEL RON
Estos actos que han venido celebrándose desde entonces, con alguna excepción, surgieron de forma espontánea en esa tormenta de ideas que se desencadenaba en las reuniones de la Comisión Organizadora de Festejos.

Algunos apuntaron que el año anterior habían estado en la ofrenda de Gáldar y que había tenido un gran éxito. Era un acto todavía novedoso y se conocían muy pocas. Pero también, eran actos muy vigilados y censurados por la Dictadura recién fallecida, que los consideraba el germen de los independismos espoleados por la izquierda roja y radical. Presuponíamos que nuestros políticos locales de entonces ni siquiera habrían leído al fallecido cronista oficial Juan Zamora Sánchez, que en los artículos antes mencionados contaba de las tradiciones en los festejos del s. XIX. También a él le acusaron de izquierdismo y le expulsaron de la enseñanza pública.

Volviendo a nuestro relato, se decidió incluirla en el programa haciéndose cargo de la misma un amplio grupo de los miembros de la Comisión, pues teníamos que movernos en todas las direcciones con asociaciones, colegios, y otros colectivos, además de localizar grupos musicales y rondallas que garantizaran el éxito, tanto en cuanto a participantes individuales, como a grupos musicales, carretas, etc. Eran contados los que entonces tenían su traje típico.

Tomada la decisión de incluirla en el programa, surgió el primer debate sobre el lugar de su inicio y recorrido. Se apuntó que se iniciara en la Hoya de San Juan, pero advertimos que solo recorrería una parte de la ciudad. Alguien dijo, y ¿porqué no desde la Acequia Alta?.

Los que apostaban por ella decían a su favor que la única procesión que en el año pasaba por allí era La Burrita, y que los vecinos engalanaban sus casas como nadie, y colaborarían con la mejor ilusión.

Este recorrido era prácticamente el histórico camino que bordeaba el antiguo Cercado de San Sebastián del Mayorazgo, junto a la Acequia de Alta; después de atravesar el Barranquillo, pasar ante la Fuente donde se llenaron tantos cacharros que mejoró la salubridad, y, la Plaza del pueblo por antonomasia; después llegaría a la Iglesia por la antigua Calle Real. Un recorrido perfecto, atravesaba prácticamente toda la ciudad y no colapsaba el tráfico rodado.

Con mucha historia en su recorrido, con muchos topónimos por recuperar, donde desgraciadamente los vaivenes políticos dejaron sus señas anecdóticas. Recordaba que mi padre me había comentado que la historia de la España del siglo XX estaba en las distintas rotulaciones que recibió una misma calle. Antiguamente se llamaba San Pedro, le siguió Pablo Iglesias, para después ser José Antonio Primo de Rivera. Hoy se le llama Barranquillo, aunque realmente el barranquillo por donde bajaban las aguas de lluvia desde la montaña es la calle dedicada al ilustre visitante Salvador Rueda. Mejor eso que testimoniar enfrentamientos inútiles.

El segundo y gran interrogante era: ¿Y el cura sacará el Santo para la ofrenda?. Como sabíamos lo difícil que sería conciliar lo mundano con lo religioso para el párroco, optamos por trasladarle la papeleta  al Alcalde. Lo consiguió  con la condición de que la romería llegara a la puerta de la Iglesia después de la misa de las once y media, y que el Santo saldría por la puerta lateral del sur y no la principal.

En cuanto a lo de la puerta elegida nunca lo entendimos, pues sacar el santo a la puerta principal ya se hacía en las fiestas del siglo XIX; no quedó mal porque allí, en el rellano por el que se accede al Archivo, instalaríamos la megafonía y en la escalera, la recogida de los frutos de la ofrenda.

Con respecto a la hora de llegada, ¡bendito problema! pues con toda la participación de grupos y carretas que luego tuvimos garantizada no habría forma de llegar hasta allí antes de la una de la tarde, como al final ocurrió.

Quedaba el último acto, que era la Fiesta del Ron cuyo nombre obedecía al reconocimiento de una industria que nos trajo la luz eléctrica y que había dado vida a la ciudad, primero como Azucarera y después como Destilería. Y además, porque desde el primer momento se puso a nuestra disposición ofreciendo gratuitamente todos sus productos y contribuyendo económicamente para la compra de huevos para sancochar, papas para arrugar, pescado salado para el sancocho, chorizos de Teror, etc.

Paralelamente se organizó un concurso de engalanamiento de fachadas para motivar vestir a la ciudad de fiesta canaria; y para obligar a los indecisos con la ropa canaria, se tomó la decisión de cerrar el Parque de San Juan para que no pudieran entrar los que no estuvieran vestidos de forma apropiada al acto organizado. La anécdota fue que un teniente de alcalde lo pretendió imponiendo su cargo, y lógicamente le fue impedida cortésmente su entrada como se había previsto con la policía local.

Llegado el domingo 20 de junio, si alguna duda nos había asaltado en cuanto al grado de participación, desbordó todos los mejores cálculos que habríamos soñado. En número de personas, de carretas, de grupos de música, y de baile, animales, productos para la ofrenda. Yo que con tanto programar, estar aquí y allá pendiente de la perfecta realización de los números de las fiestas, me había totalmente despistado de mi ropa típica; si no hubiera sido por mi familia también me hubiera quedado fuera del Parque de San Juan. Hasta el Alcalde se sumó al acto, quien entró con un burro en el parque, y alguien dijo, como Jesucristo en Jerusalén.

Y nada, o casi nada, hubo de los independistas y de los rojos que hablaban los agoreros de siempre. Lo que si hubo es la total participación activa de un pueblo en unos actos que como el programa decía, venían a engrandecer nuestras tradiciones. Casi todos acabamos de madrugada cantando polkas,  isas y folías, y ya al final, con alguna durmiente malagueña.

EL AGUADO DESFILE, LA BATALLA DE FLORES Y LAS MURGAS
La gran mayoría de los que integrábamos la Comisión Organizadora años atrás habíamos participado en la construcción de alguna carroza, y por ello sabíamos que teníamos que huir de la utilización de los furgones y camiones para las mismas, pues las cabinas dificultaban su estética y visión.

Teníamos referencias de la calidad de las carrozas de Guía que hacía mi cuñado Juan José con su hermano Tony; se realizaban sobre unas plataformas bajas que eran arrastradas por vehículos todo terreno de baja altura. Pero además, su sistema de construcción era de calidad y los laterales eran paneles cubiertos con flores de papel de color.

Nos fijamos el objetivo de fabricar unas doce plataformas y para esa labor comprometí a Juan José, y como no a David Arencibia que era concejal del ayuntamiento que en su taller podría construirlas y a precio de coste. Creo que tardó bastantes años en cobrar la factura del ayuntamiento, pero ya lo sabía y no le importó pues quería colaborar de muy buena gana.

Como había que crear una auténtica escuela de artes y oficios para el engalanamiento de las carrozas, y, aprender a realizar las flores de papel, Juan José trajo unos días a su hermano Tony para dar las oportunas clases. Como necesitábamos de un espacio para ello, pedimos la mencionada Casa de la Falange en la calle León y Castillo y en ella todas las noches se reunían todas las jóvenes y los jóvenes que querían protagonizarlas, y allí se dedicaban a hacer flores y otros adornos.

Una vez más, teníamos que garantizar el espectáculo y la participación, y lo mejor para ello fue acudir a los soportes publicitarios, materia que yo dominaba, y en esa dirección concertamos con varias firmas comerciales la publicidad en las carrozas para obtener recursos económicos para todas. Recuerdo que se hicieron de esta forma cuatro participando en sus costes la Mutua Guanarteme, los establecimientos Maya, la fábrica de la Tropical, la agencia Affiche Publicidad y, cómo no, la local La Isleña.

También queríamos convertir este acto en algo así como la Fiesta del Verano, emulando posiblemente a las Fiestas de Invierno de Santa Cruz, hoy en día Carnavales, y se nos ocurrió que deberíamos disponer de murgas y comparsas.

Fue así como comprometí a Tomás Pérez que estaba en la Comisión, quien creó, organizó y dirigió aquella que desde el primer momento se llamó Los Nietos de Kika. Recuerdo que cuando  a Tomás le di los números del arco como ayuda económica, me miró asombrado, pero como siempre era él, aceptó el envite. Bastantes años después me lo agradeció públicamente porque la fórmula la patentó y adoptó para la renovación del vestuario.

También Juan Caballero se comprometió con otra, y creó la murga Jalpargata, que editó también su cancionero. Ambas murgas recibieron como colaboración económica para su montaje y vestuario la cantidad de 20.000 pesetas, en el formato ya conocido de números del Arco que tuvieron que vender para obtener las deseadas pesetas. Inicialmente realizaron sus ensayos en la Casa de la Falange, lo que le dio por fin un alegre destino a dicho inmueble.

Invitamos también a  la comparsa Los Caribe de La Isleta para el brillante acto del Desfile de Alegría, Ilusión, Elegancia y Fantasía que anunciaba el programa que se celebraría el sábado 26 de junio. A quien no habíamos invitado y que apareció como cada año por San Juan, fueron las lluvias. Nos aguó el acto y lo trasladamos al día siguiente, que era Domingo,  con la Batalla de Flores.

LOS COCHES ANTIGUOS
Sabíamos de la pasión que tenía el Alcalde por los coches antiguos, y también que el Club existente en Tenerife los sacaba a la calle por las Fiestas de Invierno de Santa Cruz, con todos sus participantes ataviados de época.

Con relativa facilidad le convencimos para sumar este número a las Carrozas y a las Murgas, y le pedimos que invitara a dicho Club de Tenerife para que vinieran. Al principio pusieron  muchas pegas, pero desde el momento que obtuvimos una oferta rebajada de tarifas de la naviera Aucona que operaba entre las islas, les pudimos convencer.

Faltaba un club organizador para que Gobierno Civil autorizara la prueba que se llamó Rallye por imperativo legal, pero el Real Automóvil Club de Las Palmas se negaba a ello porque consideraba que iba más allá de lo deportivo.

Al final pudimos obtener la autorización administrativa al incorporar la Escudería Maspalomas como organizador, a cambio de que el circuito se ampliara al sur de la isla porque estaban los hoteleros interesados por su interés turístico, además de nombrar al Gobernador Civil como Presidente de Honor de la prueba. Con estas habilidades logramos sumar este número con un coste que se tradujo tan solo en los trofeos para la prueba. Desfilaron por Arucas el sábado 26 bajo la lluvia y el domingo siguiente con la Batalla de Flores.
 
LOS ACTOS INFANTILES
Como en la Comisión Organizadora estaba Luis Carlos, que tenía pasión por estos actos, sin dudarlo le adjudicamos su realización. Sabíamos que lo había hecho en años anteriores, como hiciera con los Festivales de la Canción.

El mayor problema para todos llegó cuando Luis Carlos nos presentó el borrador de los actos y su presupuesto. Cuando el 28 de abril nos dijo que el presupuesto ascendía a la friolera de 104.000 pesetas, a más de uno nos dio un sobresalto, y alguien dijo que se había vuelto loco, esa expresión coloquial con la que manifestamos excesiva sorpresa.

Pensándolo bien después, no era una acceso de locura de Luis Carlos. Ocurría simplemente  que se había contagiado del virus que padecía la totalidad de la Comisión Organizadora. Conocía de las grandes ambiciones con las que se estaba programando, y el capítulo dedicado a los niños no podía ser menos, tenía que ser el apropiado para un gran programa de festejos.

El programa infantil guardaba un riguroso paralelismo con lo que se programaba para los adultos, y así fue como incorporaba la elección de la Reina Infantil, unos juegos florales, un concurso de redacción, un concurso de dibujo y pintura, una simulación del televisivo Un, dos, tres, una verbena sanjuanera, un partido de futbol, y, una gran cantidad de juegos y entretenimiento para ellos, cuya realización abarcaba más allá de los siete días. Además de recuperar el salto de Petate desde la torre de la iglesia. Recuerdo que el día que tenía que dar el salto, unos por otros nos olvidamos de confeccionar el machango del Petate, pero se solucionó en diez minutos y fue algo así como un espantapájaros.

Pero de ese alto coste, casi un noventa por ciento iba destinado a los premios y al material necesario para los juegos, de donde cualquier reducción económica supondría una pérdida de valor y de su atractivo. Al final la conclusión es que dedicar menos del diez por ciento del total de un programa de festejos a los niños, es una auténtica mezquindad pensando como padres.

Una vez lo hubimos acordado, Luis Carlos se lanzó y comenzó a mandar bases, circulares e invitaciones a todos los colegios a primeros de mayo, lo que motivó una enorme participación de colegios y niños en el programa que resultó todo un éxito. De paso también les invitaba a participar en la romería. 

Al final en la liquidación de gastos, al incluir la compra a la Aragonesa de Fiestas de los gigantes y cabezudos que no estaban previstos en el presupuesto, se desvió en unas 26.000 pesetas en más, alcanzando aproximadamente las 130.000. Pero se anduvo listo y se las apañó para cubrir la diferencia con la venta de confetis y serpentinas.  No quería darnos más disgustos porque sabía que no había de donde sacar más recursos. En resumen, hubo que felicitarlo por su éxito.

LOS DEPORTIVOS Y LOS TROFEOS
De estos actos se encargó de su coordinación Pepe Luciano, por su experiencia juvenil en el futbol club Millonarios y en el Arehucas de balonmano, además de estar en activo con los veteranos.

Sé que contó con la decidida colaboración de la concejalía de Deportes que llevaba José Antonio Giráldez, con quien yo había colaborado en el diseño y arte final del material de publicidad y propaganda del Seminario Municipio y Deportes celebrado en marzo del mismo año en nuestra ciudad.

Cuando en abril ya debatíamos el amplio programa, contenía competiciones en veinte modalidades deportivas: futbol regional, de veteranos, fulbito, balonmano masculino, femenino y juvenil, baloncesto, tenis, motorismo, motocross, karts, lucha canaria, gallos, colombofilia, hockey sala y sobre patines, pájaros, tiro, etc. No se incluyó natación porque el vaso de la piscina construida años antes en el polideportivo se había rajado, por no llenarlo con agua.

Se habían preparado las bases o normas de los diferentes torneos, y ya parecía que todo estaba perfecto, pero todas estas competiciones precisaban de sus trofeos, y ahí llegaba de nuevo nuestra dolorosa. Eran nada más y nada menos que 112 trofeos y 21 placas.

Viendo todas las posibilidades por abaratar su coste y que la supresión de trofeos era impensable, optamos por comprar directamente en una fábrica de Bilbao, Orfebrería Medhur, que con los gastos de envío incluidos la factura quedaba en 70.978 pesetas.

Sobre el 25 de mayo recibíamos en Arucas las cinco cajas de 190 kilos de peso, con las que una vez rotuladas organizamos una exposición en el hall y patio del Ayuntamiento desde el inicio de las fiestas. Era todo un espectáculo, y su sola contemplación animó mucho a la participación en las pruebas.

Dado que las fiestas coincidían con el primer aniversario del fallecimiento de Tonono, se pensó por el ayuntamiento destinar a su memoria el Torneo de San Juan, y el 13 de abril se cursaba invitación al Real Madrid Aficionado, al C. D. Tenerife y a la U.D. Palmas, para que con el C.F. Arucas lo disputaran.

Como reza el dicho, no hay mal que por bien no venga. Y como no aceptaron la invitación que podría tener un enorme coste de desplazamiento y alojamiento, respiramos económicamente porque ya nos habíamos comprometido con la fábrica de trofeos. Y ello a pesar de que alguien habló con Luis Molowny para conseguirlo. También había que pagar a los árbitros y el transporte del material necesario para las pruebas que pedíamos prestado en Las Palmas.

LA OFICIAL COMISIÓN DE FIESTAS Y EL PREGÓN
Pero la Comisión Organizadora no era muy bien vista por la corporación municipal. Desconozco si influyó en ello el altercado con un teniente alcalde en la Romería, o simplemente el verse marginados. Solo participaban con nosotros, un poco a escondidas, David Arencibia y José Antonio Giráldez.

Supe que alguno de los concejales me habían colgado la etiqueta de submarino, con la que denominaban a todos aquellos que atrevidamente se oponían al régimen. Sería porque leía Cuadernos para el Diálogo y Cambio 16, o porque era nieto de un carpintero y de un zapatero. ¡Vaya usted a saber!. Como yo había estrenado coche por aquella época, a pagar como todo cristiano con las santas letras, alguno llegó a injuriar que me lo había comprado con los dineros de las fiestas.
No importaban las injurias o lo que fuera. Consideraban invadido su coto vedado por extraños al régimen. No terminaban de asumir que se estaban acabando aquellos tiempos en los que no se toleraba defender la dignidad humana o los principios de equidad.

Lo cierto es que en la semana de la fiesta mayor el Pleno del Ayuntamiento aprobó la constitución de una Comisión de Fiestas compuesta exclusivamente por concejales. Esta decisión puso a nuestra Comisión Organizadora en un trance, estando a punto de romperse. El Alcalde nos informó que esa Comisión oficial se constituía exclusivamente por imperativo legal, pues era necesaria para aprobar el pago de los gastos de la fiesta. Y nos garantizó que no intervendría en el programa para nada.

Aunque sabíamos que se había creado por las presiones de determinados concejales, aceptamos la garantía del Alcalde y seguimos adelante. Era notorio que alguno de estos concejales estaban a disgusto desde el nombramiento del Alcalde. Hasta el cura Don Juan Guzmán le retiró el adiós a la suegra del nuevo Alcalde, manifestando así su disgusto al no haberse nombrado alcalde a quien le invitaba a comer en su casa. Pobre de mí, y yo que había creído siempre que el tratamiento de Don se daba a las personas cultas.

El anfitrión de nuestro cura, en un alarde de mando,  ya había intervenido y propuesto nombrar pregonero a Tomás Godoy González, residente en Madrid; debió fracasar en su intento, pues el pregón fue escrito y leído por Ervigio Díaz Bertrana el día del Santo, a través de una grabación en Radio Atlántico ya que se encontraba convaleciente en Andorra.

Curiosamente el pregón escrito acababa con un verso que decía:

« Vuestra andanza ha sido
una feroz cabalgada.
Galopante unas veces,
otras veces frenadas ».

Sin pretenderlo, aunque el verso se refiriera a nuestra ciudad, parecía describir el devenir de la abierta Comisión Organizadora de Festejos, ante los intentos de ser frenada y sepultada por la oficial Comisión de Fiestas.

El pregón no lo considerábamos una intromisión. Nunca estuvimos por la labor de incluirlo en el programa; nos parecía entonces un acto de boato del que huíamos, porque siempre estaban llenos de silencios y "falsas flores" y ocultaban la realidad, la humanidad de sus gentes. Hoy en día son otra cosa muy distinta, al menos en la teoría.

EL ORGULLO DE SER SANJUANERO
El programa de actos en el que la Comisión Organizadora de Festejos puso todo su empeño y trabajó con ahínco en el primer semestre del año 1976, se inició el sábado 5 de junio y acabó el domingo 4 de julio. La liquidación de todos los ingresos y gastos se realizó meses más tarde, el día 26 de enero de 1977, entregando en el ayuntamiento 2.907,50 pesetas de sobrante.

La repercusión que tuvieron las fiestas en los medios de comunicación de la provincia fue muy importante y de los recortes de prensa que tengo, puedo decir que prácticamente durante todos los días del mes de junio se hablaba de Arucas, y en seis ocasiones lo fue a toda plana, dos de ellas a doble página.

El gasto total aproximado de dichas fiestas fue de un millón cuatrocientas mil pesetas, de cuyo importe habría que deducir los ingresos por la recaudación del Arco, la publicidad en las Carrozas, y las subvenciones obtenidas del Patronato de Turismo y otros organismos, por lo que pudo quedar en un millón.

Nuestro mejor colaborador puertas adentro del ayuntamiento fue José Antonio Álvarez, a quien siempre teníamos a nuestra disposición para todos los problemas burocráticos y administrativos, o para que con los típicos saludas de la alcaldía nos abriera muchas puertas en organismos y empresas. Siempre amable e incansable. Tampoco puedo olvidarme de Paco Juan Guerra que consiguió movilizar a los contribuyentes de siempre para el Arco sorteado, o para darle ritmo a los tesoreros municipales en el pago de las obligaciones.

Los miembros de la Comisión Organizadora pusimos todo nuestro empeño en lograr el éxito alcanzado. Y en el camino, algunos nos dejamos siete quilos de nuestro peso y hasta corrimos el riesgo de que nuestra familia nos echara de casa. Invertíamos muchas horas cada día en el empeño. Un año después llegarían los cantares y los tiempos de libertad sin ira.

EL HECHO SOCIOLÓGICO
Pero frente a todo ese esfuerzo, a todo ese trabajo, quedó demostrado el ensayo sociológico. Por aquellos tiempos, se decía En Arucas, reunir a más de cuatros personas para algo, es imposible. Más aún en la proximidad de la muerte de Franco. Después de muchas conjeturas e investigaciones, mi hipótesis sobre esta afirmación se remontaría a la propia historia de nuestra ciudad, desde los primeros siglos, y más intensamente, desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando tuvieron lugar acontecimientos que marcarían el devenir futuro del municipio, historia que merece ser contada y así lo haré.

Esta intrahistoria de Arucas devengaría en la población aruquense obligados alineamientos sociales, de donde cada uno de sus ciudadanos se cuidaba con quien estar o no estar para que no le señalaran. Ya en el siglo XX la fractura social entre patrones y asalariados de alguna forma habilitaba a los intolerantes para que sembraran el miedo entre la pacífica población.

La hipótesis basada en los acontecimientos históricos de siglos sustentaría y explicaría esta realidad, y da cobertura a esa afirmación sobre la imposibilidad de  reunir a más de cuatros personas. Era muy difícil reunir a tantas personas, con ideas distintas, en un mismo objetivo. Pero por una vez !tachán¡, lo logramos y todos empujamos en la misma dirección, viniendo a demostrar que es posible la convivencia entre vecinos cuando tienen que defender un bien común, con el respeto mutuo a la dignidad de las personas, a las ideas individuales de cada uno, y sobre todo, dejando fuera las banderas, las camisas azules y los pañuelos rojos.

En la actualidad, los tiempos que corren son otros. Muy distintos a aquellos de grandes silencios. Algunos dicen que hay crisis de valores, pero pudiera ser que la crisis sea de liderazgos, o que los líderes se han olvidado de los valores. Quizás sea el momento que nos olvidemos de arquetipos y busquemos la coincidencia, la convergencia, la convivencia. Que sumemos y no restemos. Es una buena receta que a nosotros nos dio buen resultado. Ahora todo puede ser más fácil, porque ya se han roto muchos silencios, porque se aprende de los errores históricos.

Algunos de los protagonistas de este relato, que como todos contribuyeron a su éxito, sólo están ya en nuestro recuerdo. Para mí, ha sido bonito e importante recordarlo y contarlo. Me ha permitido volver a convencerme de que lo hicimos bien, y que no hay que silenciar los hechos, ni los antiguos, ni los de ahora, porque todo puede volverse positivo siempre que seamos tolerantes.

Humberto Pérez Hidalgo © 2011


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